Para que haya una reproducción satisfactoria es necesario que exista una adecuada comunicación hormonal en tu cuerpo. Esa comunicación se da entre tres órganos muy importantes: el hipotálamo, la hipófisis y el ovario. Estas tres pequeñas estructuras (dos ubicadas en el cráneo y una en el vientre) son las responsables de llevar a cabo tres eventos fundamentales para la reproducción:

La madurez sexual en la pubertad
El desarrollo del folículo ovárico
La ovulación

Estos tres eventos se llevan a cabo de la siguiente forma: el hipotálamo libera hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) que induce la liberación de gonadotropinas en la hipófisis y ponen a funcionar el ciclo ovárico para que se desarrolle el folículo, se sinteticen esteroides y ocurra la ovulación.

Una vez que el cuerpo de la mujer alcanzó la madurez sexual ciclo con ciclo pueden ocurrir una de dos cosas: la concepción o la menstruación.

El ciclo menstrual será el preámbulo para el ingreso a la vida reproductiva; es decir, al ciclo gestacional.

El ciclo gestacional comienza cuando el óvulo es fertilizado por un espermatozoide. Pero en realidad la gestación o embarazo comienza con la implantación dentro del útero. Esta implantación ocurre aproximadamente siete días después de la fertilización; en esa etapa al embrión se le conoce como blastocisto. Este proceso es regulado por la progesterona y los estrógenos.

Además, las glándulas del endometrio (parte interna del útero) deben desarrollarse adecuadamente para que la implantación ocurra. También, se comienza a secretar una sustancia llamada glucógeno.

Una vez que el embrión (ahora llamado trofoblasto) está alojado (implantado) en el útero se desarrollan unas vellosidades llamadas coriales. Puede ocurrir una “hemorragia de implantación” en esta etapa que será aproximadamente a los 15 días de la fecundación; es decir, cuando aparece la primera falla menstrual. Es por ello, que probablemente no te des cuenta de que estás embarazada, o que notes que tuviste un “ciclo diferente”. Pero son estas vellosidades coriales las que darán nutrición a través de la sangre de la madre al nuevo bebé.

Una vez que falte el primer ciclo menstrual se elevan los niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG) la cual podremos encontrar tanto en la sangre como en la orina materna. La determinación de esta homona es la prueba que se utiliza para determinar si una mujer está embarazada o no.

La hormona hCG se comienza a elevar cuando ocurre la implantación. Las concentraciones en suero de esta hormona se elevan cerca del día 14 después de la primera ausencia de menstruación; es decir, al día 26 después de la fecundación y alcanza un pico máximo entre los días 50 y 70 del embarazo (entre la séptima y décima semanas de gestación). Después de ello, los niveles comienzan a bajar y desaparece de la sangre materna cuando ha nacido el bebé y la madre ha expulsado la placenta.

La hCG se puede medir en sangre y en orina. Tiene una exactitud de 95 a 98%. Sin embargo, esta hormona no se utiliza únicamente para determinar si una mujer está embarazada, también se usa para diagnosticar algunas alteraciones benignas o malignas .

Algunas otras hormonas como los estrógenos, o la progesterona también tendrán i participación en el desarrollo y viabilidad del embarazo. Los estrógenos estarán regulados por una unidad llamada feto-placentaria; es decir que ambas partes (la madre y el bebé) participarán en su producción.

La progesterona tendrá un papel en el transporte del óvulo fecundado a la cavidad uterina y en la preparación del endometrio para que el embrión implantado encuentre una adecuada nutrición. Esta hormona es muy importante también para el desarrollo de los conductos galactóforos en las mamas así como para mantener un ambiente materno óptimo.

Como puedes ver, tu cuerpo requiere estar en equilibrio para tener una concepción y embarazo exitosos.

Si planeas tener un bebé, siempre será mejor que acudas con tu médico antes de intentarlo para que te prepares física y emocionalmente.

Referencia: Dr. Francisco L. García Conti. Endocrinología del embarazo, Parto, Puerperio y Lactancia. Pág. 12-24.

Grace M. Couchman y Charles B. Hammond. Capítulo 5. Fisiología de la reproducción. Tratado de Obstetricia y Ginecología. McGraw-Hill Interamericana. Séptima edición. 2000. Págs49- 57.