Para que un parto se considere “a término”; es decir, que el bebé nace en el momento adecuado, el embarazo deberá durar de 38 a 40 semanas.

En algunas ocasiones los partos se adelantan y el bebé nace después de las 20 semanas de gestación y antes de finalizar las 37 semanas. A eso se le conoce como parto prematuro o parto pretérmino y produce una de las principales causas de mortalidad perinatal (70%).

Si se identifica una amenaza de parto prematuro el médico puede actuar y con ello detener lo más posible la presentación del parto antes de tiempo para darle al bebé oportunidad de que sus órganos maduren. En estos casos, cada día suma avances importantes al desarrollo del pequeño y por lo tanto disminuyen las probabilidades de enfermedades y mortalidad infantil.

Las principales complicaciones a largo plazo para el bebé que nace prematuro son: problemas respiratorios, trastornos cardiacos, parálisis cerebral, retraso mental y problemas visuales o auditivos, aunque no todos los niños que nacen pretérmino tendrán problemas de salud si se les cuida.

Existen algunos factores de riesgo para el parto prematuro aunque no son determinantes; es decir, puede haber mujeres que aparentemente no tengan factores de riesgo y que aún así su embarazo no llegue a término. Entre estos se encuentran:

·Antecedente de un parto prematuro
·Infecciones vaginales o urinarias en la mamá
·Embarazos múltiples
·Peso bajo de la madre
·Sensación de presión en la pelvis o sensación de dolor
·Ruptura prematura de membranas, entre otros…

En caso de tener sospecha de alguno de los factores, debes acudir lo más pronto posible a revisión del médico especialista.

La mejor forma de prevenir el parto prematuro es planeando tu embarazo y llevando un seguimiento adecuado con un profesional de la salud durante toda la gestación.