En el pasado a las enfermedades de transmisión sexual (ETS) o infecciones de transmisión sexual (ITS) se les llamaba “enfermedades venéreas”. Se utilizaba este término que se refería al placer y deleite del acto sexual. La palabra venéreo (lo que Venus emana) proviene del latín Venus, diosa romana del amor y la fertilidad.

En México se tienen datos históricos desde la época prehispánica, en donde se registraron evidencias de la presencia de sífilis principalmente en mujeres a las que llamaban públicas. Si bien los españoles trajeron consigo enfermedades fue de aquí que ellos mismos llevaron a Europa la sífilis.

En la época colonial las ITS aumentaron en México por el contacto sexual que mantuvieron los conquistadores con las mujeres indígenas. En esa época a las mujeres infectadas que no se curaban las enviaban a prisiones y no les permitían regresar a casa.

En el año 1776 se comenzó a vigilar la actividad sexual de las trabajadoras sexuales, no así la salud de los hombres.

Fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX que se intensificaron las acciones para prevenir y controlar las “enfermedades venéreas” en las llamadas “prostitutas”. A mediados del siglo XX se reglamentó la inspección sanitaria en las casas públicas, una vez más solo para las sexoservidoras pero no así para sus clientes.

En el año 1926 se comenzaron a realizar pruebas para detectar sífilis a las parejas que iban a contraer matrimonio, con lo que se abre el mensaje a la población de que cualquier persona puede portar una ITS.

Más adelante, el inicio de movimientos feministas y la aparición del VIH como una infección incontrolable y mortal refuerza el interés por controlar las ITS a nivel mundial.

En la década de los noventa se comienza a hablar de la importancia de la participación de los hombres para la prevención de las ITS porque el inicio del uso del preservativo masculino marcó una línea importante en la prevención de embarazos no deseados y de ITS.

El tema cultural del apuntalamiento a que la “mujer sucia, mujer de la calle, prostituta, etc.” es la responsable de las ITS no es exclusivo de nuestro país. También en otros países como Argentina se encontraron esas ideas.

Estas formas de pensar siguen generando una problemática en la prevención de ITS porque a pesar de que la población sexualmente activa conoce que existen las ITS y que pueden prevenirlas siguen teniendo actividades de riesgo.

Un factor de suma importancia para el uso de preservativo y prevención de una ITS es que la persona elija protegerse porque identifica que existe un riesgo. E identificar el riesgo tiene una relación estrecha con la alta o baja probabilidad de que ese riesgo (en este caso la ITS) se manifieste.

Las principales infecciones de transmisión sexual en México son:

BACTERIAS:

Gonorrea (Neisseria gonorrhoeae)

Clamidia (Chlamydia trachomatis)

Chancro (Haemophilus ducreyi)

Granuloma inguinal (Calymmatobacterium granulomatis

Ureaplasma urealyticum

Ureaplasma parvum

VIRUS:

VIH (tipo 1 y 2)

Virus linfotrófico humano de células T tipo I

Virus del Herpes simple tipo 2

Virus del papiloma humano

Virus de la Hepatitis B

Virus Molusco contagioso

PROTOZOOS, ECTOPARÁSITOS

Trichomonas vaginalis

Phthirus pubis (ladilla)

Como podemos apreciar en la historia de nuestro país así como en la realidad que vivimos, cualquiera es susceptible de contagiarse de una ITS. Para prevenir cualquier tipo de infección consulta con tu médico.

RECUERDA NO AUTOMEDICARTE Y SIEMPRE VISITAR A TU MÉDICO.