La nutrición comprende el aporte de nutrientes al organismo con el fin de mantener un funcionamiento adecuado, prevenir la deficiencia de nutrientes y evitar enfermedades relacionadas con la desnutrición. Sin embargo, se producen situaciones (por ejemplo las que derivan del consumo de alimentos muy refinados) y enfermedades que vuelven difícil cumplir con los requisitos de energía y nutrientes que demanda nuestro cuerpo solamente con la ingesta de alimentos. En estos casos está indicado el uso de suplementos nutricionales orales.

Los suplementos alimenticios, de acuerdo a lo establecido en la Ley General de Salud, se definen como aquellos productos a base de hierbas, extractos vegetales, alimentos tradicionales, deshidratados o concentrados de frutas, adicionados o no, de vitaminas o minerales, que se puedan presentar en forma farmacéutica y cuya finalidad de uso es incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir algún componente, no pudiendo estar compuestos únicamente de vitaminas y minerales. Las formas farmacéuticas aceptadas son aquellas que se ingieren vía oral como: cápsula, emulsión, suspensión, jarabe, polvo, soluciones y tabletas, entre otras que se encuentran contempladas en la Farmacopea de los Estados Unidos Mexicanos.

Por lo anterior los suplementos alimenticios no son un producto dirigido para tratar, curar, prevenir o aliviar síntomas de alguna enfermedad. No sirven para bajar de peso, combatir la obesidad o sobrepeso y tampoco son de uso afrodisiaco.

Entonces, cuando un producto es ofrecido como aquel que aporta nutrientes y vitaminas, que mejora la salud, previene enfermedades, cura padecimientos, promete ayudar a bajar de peso, tallas, quemar grasa o en general sugiere en su etiquetado y publicidad que sirve para cualquier dolencia del ser humano, se denominan “productos milagro”, ya que promueven un exceso de promesas al consumidor.

Es cierto que algunos suplementos pueden ayudar a obtener la energía y los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar y otros pueden ayudar a reducir el riesgo de enfermedades, pero estos no deben sustituir las comidas que son necesarias para una dieta saludable, por lo que se debe acudir con un médico para valorar el uso de suplementos alimenticios.

REFERENCIA
  1. Bover Cid, et. al. ¿Son necesarios los suplementos nutritivos en los alimentos? FMC - Formación Médica Continuada en Atención Primaria 2001; 8(9):620-62.
  2. Food and drug Administration. Hechos sobre Alimentos. Suplementos dietéticos. 2017 Disponible en: https://www.fda.gov/food/buy-store-serve-safe-food/suplementos-alimenticios-lo-que-usted-necesita-saber
  3. Otten, et. al. Diets and Diet Therapy: Oral Nutritional Supplements. Encyclopedia of Food Security and Sustainability 2019;2:113-118
  4. Suplementos Alimenticios. Gobierno de México. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitario: https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios-62063. Agosto 2016.
  5. Suplementos Alimenticios. Productos milagro. Revista COFEPRIS. Revisión y Slud: http://revistacofepris.salud.gob.mx/n/no1/inspector.html